"En todo trabajo nunca falta un echador de bromas", y hace referencia a un decir que por enésimas veces lo he escuchado.
Y realmente parece sano cuando algún compañero con sus ocurrencias provoca momentos de risa relajante. Pero sucede que ni siempre es así, ni tampoco los propósitos son tan sanos en algunos casos. Es la situación de la que me voy a ocupar a continuación.
