Editorial

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martes, 18 de enero de 2011

19. El empleado folklórico.

sorpresa.jpg
La realidad laboral nos muestra en el día a día, cada vez más cosas, que no dejan de causar impresión o admiración, incluso cosas que nos causan ¡sorpresas! de que ocurran. Es que no creo que nadie pueda imaginar que en una empresa privada puedan existir empleados ineficientes, y con conocimiento y consentimiento de la Gerencia. Quizás por adulantes, quizás por informantes (sapos), quizás por amistad con el dueño de la empresa; la razón no tiene tanta importancia, como el hecho de su realidad. Les voy a hablar de un tipo de empleado que yo he conceptualizado muy alegóricamente con el nombre de: "Empleado Folklórico", el cual dá mucho que hablar dentro de una empresa, y por supuesto no son bien vistos ni bien comentados. Los convido a seguirme en los siguientes párrafos para descubrir a lo que me refiero con ese concepto.
Cada empresa tiene una memoria laboral de sus empleados más antiguos, algunos de los cuales quizás ya no prestarán sus servicios en ella. Me refiero a aquellos trabajadores de los cuales se habla insistentemente en virtud de su meritoria trayectoria. Realmente, en todas las empresas que he trabajado me he encontrado con eso que llamo memoria laboral, aplicable incluso a empleados ya fallecidos pero que dejaron un palmarés admirable.
compañeros conversando.jpg


Es tal la influencia de la memoria laboral, que he llegado a escuchar que "desde que fulanito se marchó de la empresa, ese cargo nunca más fue desempeñado con semejante efectividad", creando casi como que una liga entre el empleado y el cargo. Es el empleado ejemplar. De ellos incluso se conserva retratos en la empresa, cuando fueron ocupantes de cargos gerenciales.


Pero hay otro tipo de empleado que marca la memoria de la empresa, pero no por sus cualidades o méritos, sino por todo lo contrario. Es el que yo conceptualizo como: "Empleado Folklórico", cuyo desempeño fue tan pésimo, que se le recuerda por lo mismo. Incluso, puede estar laborando en la empresa, y su presencia causa burla entre los empleados, y por supuesto descrédito a la Gerencia. Se trata de un empleado que es tan inoperante, que dá lo mismo si está o no está, incluso, sería mejor si no estuviera, por las razones que se esgrimen en el resto del desarrollo de este post.


Pondré un ejemplo real. Conozco un restaurant donde el mesonero nunca está en su puesto. Siempre se le ve chismeando, aquí y allá. Se la pasa burlándose y criticando a los demás. Pero, cuando ve llegar al Jefe, corre hasta su puesto y en el mismo momento que lo ve ingresar al restaurant, "prende la licuadora" y empieza a hacer jugos. Todos se ríen de semejante desfachatez. Lo más curioso, lo más raro, hasta lo más criticable, es que el dueño no sólo tiene conocimiento de esa situación, sino que lo comenta como si fuera una gracia. ¡Increíble!, pero ciertísimo. ¡Aunque usted no lo crea!, pero créalo porque es verídica la narración. Por eso en la introducción les adelanté que la realidad no deja de darme "sorpresas", cual caja de sorpresas, respecto a cosas que es sorpresivo que ocurren pese al escepticismo que genera su ocurrencia, y de lo cual yo sólo prefiero reírme y escribir, para crear cultura administrativa.


Lo llamo empleado folklórico, porque es el prototipo de empleado que no se gana el sueldo por su productividad, sino por el folklore de sus chismes, chistes y murmuraciones; y por cierto, es el personaje que usé para ilustrar el post del empleado murmurador. Tipificando características distintivas, resulta que el empleado folklórico es el tipo de empleado, que "lleva y trae chismes de los demás". El resto del personal, para referirse al empleado sin verguenza, se refieren a dicho mesonero. Chismes laborales.jpg
cantinflas.jpgDesde pequeño yo he escuchado historias de mi país y de mi ciudad que conforman el folklore cultural. Por ejemplo, el famoso espanto de la LLorona, que espanta a hombres en las carreteras durante las noches. En Maracaibo, mi ciudad natal, se habla del roñoquero y mamblea, figuras folklóricas acompañadas de anécdotas de esos personajes sobre quién era más mentiroso, identificando entonces el folklore regional al mentiroso con roñoquero y mamblea. De hecho, yo creo que el personaje folklórico más conocido en Latinoamérica es Cantinflas, cuya particular manera de expresarse en sus películas hace caracterizar a personas del cotidiano como personas cantinfléricas, es decir, que hablan y hablan y no dicen nada. Pues el mesonero que inspira este post, tiene algo de todos esos "personajes folklóricos", porque es mentiroso como roñoquero y mamblea, a la vez que por su escasa cultura, se expresa peor que Cantinflas, más para no deshonrar la memoria de mi admirado Cantinflas, la diferencia radica en que Cantinflas no desprestigiaba a la gente en la interpretación de sus personajes.


Pues exactamente así, ocurre en ese restaurant. Ese mesonero tiene el poco admirable honor de representar a la empresa, por su trabajo folklórico: es decir, que no trabaja y dice que trabaja. En su desempeño, no hay frutos, simplemente porque la gerencia le permite desperdiciar el valioso tiempo laboral, en chismes y chistes. Quizás lo único valioso de ese mesonero folklórico, es su capacidad para hacer reír al dueño y los chismes que alegran a los otros chismosos como él.

chismes en la empresa.jpg
El asunto está en que ese personaje no es exclusivo de ese restaurant. Hay muchos empleados folklóricos en muchas empresas. Con el inexplicable e incomprensible consentimiento de los dueños.


Esos empleados folklóricos bajan la moral de la empresa, por el mal ejemplo que causan, y porque los demás ven mal que se ganen el sueldo sin hacer nada. Esta razón me permite decir que los empleados caminantes (ya descritos en este blog) son una variante del empleado folklórico, sin ser exactamente lo mismo: porque el empleado caminante no necesariamente es ineficiente, sino que simplemente le cuesta estar en su puesto. En cambio, el empleado folklórico: ¡sencillamente no sirve para nada!, a no ser para llevar y traer chismes.


La idea de este post, es que muchos gerentes dejan mucho que desear cuando permiten tener en su plantilla de empleados a sujetos como esos. La ineficiencia del empleado folklórico es entonces focalizada en el gerente, quien pasa a convertirse en blanco de descontento y desaprobación, porque nadie ve con buenos ojos el tener que compartir con compañeros que se sabe son chismosos, y por tanto, pudieran ser traicioneros.



El empleado folklórico, es el que pone de moda frases de ineficiencia como:


__ya va

__no te des mala vida

__lo hago después

__lo hago mañana

Lo criticable, es que si otro empleado sigue su ejemplo, y responde y actúa con esos patrones, seguramente resultará amonestado. Razón que hace que se rechace al empleado folklórico, porque sobre él no pesa la misma aplicación de sanciones administrativas, generando suspicacias en el resto del personal.


Comentarios.jpg_WWW.TRABAJANDOFELICES.BLOGSPOT.COM__Angel Paz

2 comentarios:

RKK dijo...

Chispeante nota, llena de de buen humor y muchas verdades, la disfrute de verdad, y aprnedí una forma nueva de ver a las personas en sus empleos.
Gracias.

Trabajando Felices dijo...

Gracias a RKK por su gentil comentario, y espero desde la redacción, poder seguir aportando post con algún ingrediente reflexivo de utilidad en el área administrativa, bien sea docentes, estudiantes, empleadores, etc.

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