
Efeméride de muy alto y reconocido valor es la aureola en torno al 1ero. de mayo, a nivel mundial sin distingo de raza, credo o idioma. No es de extrañar la ubérrima cantidad de discursos, entrega de placas y medallas, festines corporativos, mensajes e imágenes en redes sociales, y en general, toda la parafernalia propia y característica de esta fecha.
Reconozco y admito que formo parte de ese público mundial que respeta y honra en la mejor manera posible, tan loable y valiosa fecha, siendo este artículo una forma de manifestarlo; privilegio que me permite la plataforma bloguer y que aprovecharé para aplicar «pensamiento lateral» a esta fecha, es decir, los referentes igual de importantes pero que pareciera que se pasaran por alto.
Pero, primero lo primero, es decir su significado histórico. Se conmemora esta fecha bajo la etiqueta «Día Internacional de los Trabajadores» que tiene su merecido puesto en las más destacadas páginas digitales, como el caso de «wikipedia» donde se puede tener la información básica sobre el origen de esta efeméride. Estoy de acuerdo que siempre es prioritario conocer el origen de los conceptos o, en este caso, de las fechas notables, porque tienen un trasfondo de reconocimiento a la heroicidad y otros valores importantes.
Lo otro que es característico de las celebraciones y reconocimientos es la práctica corporativa de reconocimientos a personas destacadas por su desempeño y/o años de servicio. Esto incluye las conocidas entregas de medallas, diplomas, anillos, con el respectivo discurso protocolar, lógicamente muy merecido. En algunos casos, incluso, se festeja con almuerzos en algún restaurant reconocido, o dentro de algún espacio de la misma empresa.
Pero, hay un aspecto que considero muy sensible que creo que se ignora en tan importante fecha, y trataré de exponerlo de la manera más sinóptica y clara que me sea posible.
Conceptualmente hablando el 1ro.de Mayo le atribuyo tres significados igualmente valiosos: (1) es oportunidad de celebración por aquellos laboralmente activos, con las modalidades ya citadas; (2) pero se pasa por alto honrar muy especial y merecidamente a todo aquel, pensionado, jubilado, discapacitados, cesante, cuyo antaño esfuerzo forjò el país que disfrutamos hoy, y que dejamos a quienes hagan tan importante relevo, y esto es lamentable.
Lo digo porque en redes sociales se leen un sin fin de felicitaciones (merecidas) a personas activas laboralmente, pero, no veo ninguna a ex-trabajadores cesantes por múltiples motivos. Incluso, hoy leí el mensaje de alguien que decía que desde 1979 es el primer día que ve este día en condición de desempleado, y no sentía que fuera su día, es decir, 47 años de trabajo abnegado por la familia, son invisibles en cuanto a reconocimiento, ¿es justo?
Voy de inmediato y sin preámbulos al tercer significado, que me parece incluso más triste. Es el olvido a familiares o amigos que han fallecido, que en vida fueron excelentes trabajadores y se sacrificaron por levantar la familia, y parece que nadie los recuerda. Hoy pensando en eso publiqué en mi estado de whatapps un mensaje donde hago reconocimiento a mi madre que se marchó al cielo el 29-07-2024 y le escribo: «TU ESFUERZO VALIÓ LA PENA». Quiero destacar brevemente que ellos merecen igual o quizá mayor reconocimiento, porque brillaron en tiempos que no había los avances y facilidades de la tecnología moderna. Recordémoslos y honrémoslos como lo merecen.

Dentro de esa misma línea de reflexión, quiero visibilizar aquellos padres o madres que desde oficios muy humildes levantaron excelentes profesionales. Me refiero a madres en oficios de costureras o padres en oficios humildes como vendedores ambulantes en las calles, pero que con sacrificios y dignidad levantaron honestamente sus familias, y por cierto que abundan esta categoría de trabajadores a quienes nadie felicita.
Muchas personas publican en sus redes, fotos de trabajadores destacados dentro de su empresa, o de ellos mismos. Incluso conmemoran figuras históricas por el trabajo desempeñado que significó avances para la sociedad: y eso es válido y valioso. Pero, que loable sería que publicaran una foto de sus padres, agradeciendo que por su trabajo abnegado, hoy disfrutan de un nivel de vida respetable: créanme que sería de mucho valor para sus padres, aún cuando ya hubiesen fallecido, porque desde el cielo dirían «ese es mi muchacho, buen profesional y excelente hijo» partiendo del hecho que la persona muere físicamente, pero su alma vive eternamente en el cielo y ve con satisfacción el proceder correcto de sus hijos, siendo gestos como ese, una forma de mantener vivo el recuerdo de alguien de mucho valor y estimación.
Algo que veo pertinente y oportuno citar en mis reflexiones, es que cuando hablamos de trabajadores, hablamos de un elemento muy trascendental para forjar en un hijo una visión honesta de la vida, porque cuando un hijo contempla y aprecia el sacrificio de sus padres en cualquiera sea el trabajo que desempeñen (por humilde que sea), lo inspira a estudiar y triunfar, no solo para su provecho personal, sino para retribuir a sus padres. Ningún hijo debería sentirse abochornado si el oficio de sus padres fue humilde, todo lo contrario, porque desde la precariedad hizo un trabajo monumental al entregar al país un ciudadano competente y productivo socialmente hablando.
Para cerrar, voy un punto más allá en mi reflexión. No hay un solo hogar donde algún hijo agradecido recuerde y honre el esfuerzo de sus padres por proporcionar todo lo necesario por dejar un legado memorable y visible en hijos honestos, capacitados y trabajadores (todos lo podemos decir por propia experiencia). Hoy los recordamos con afecto y orgullo.
