¿QUÉ ES EL CONFLICTO?
El conflicto es parte de la vida. Es un desacuerdo de ideas con otra persona. El conflicto se ha convertido en una parte integral de nuestra existencia. Es muy importante cómo lo manejamos. Muchas veces necesitamos ayuda cuando no podemos manejarlo con elegancia.
¿QUÉ ES LA GESTIÓN DE CONFLICTOS?
La gestión de conflictos se refiere a la forma en que manejamos los desacuerdos. En cualquier momento, es posible que tengamos que lidiar con una disputa con otra persona, con miembros de nuestra familia o con compañeros de trabajo. Podemos identificar el proceso del conflicto, cómo se produce o qué nos lleva a él.
Puede haber muchas razones, pero generalmente el conflicto gira en torno a los siguientes puntos:
● Valores personales (reales o percibidos)
● Percepciones
● Objetivos contrapuestos o dinámicas de poder
● Estilo de comunicación
5 ESTILOS DE GESTIÓN DE CONFLICTOS
Es humano que, ante un conflicto, recurramos a lo que nos resulta cómodo. Según Ken Thomas y Ralph Kilmann, profesores de administración de la Universidad de Pittsburgh, la mayoría de las personas adoptan uno de dos enfoques para la gestión de conflictos: la asertividad o la cooperación. De estos enfoques surgen cinco modos o estilos de gestión de conflictos que se mencionan a continuación.
1. ADAPTATIVA
Un modo de gestión de conflictos acomodativo tiende a caracterizarse por una alta cooperación pero baja asertividad. Al usar este estilo, se resuelve el desacuerdo sacrificando las propias necesidades y deseos por los de la otra parte. Este estilo de gestión puede ser útil en el trabajo cuando los conflictos son triviales y se necesita avanzar rápidamente. En el hogar, este estilo funciona cuando la relación con el compañero de piso, la pareja o los hijos es más importante que tener la razón. Si bien la acomodación puede ser óptima para algunos conflictos, otros requieren un estilo más asertivo.
2. EVITACIÓN
Al evitar, intentas esquivar o eludir un conflicto. Este estilo de gestión de conflictos es poco asertivo y cooperativo. La evitación es improductiva para manejar la mayoría de las disputas porque puede hacer que la otra parte sienta que no te importa. Además, si no se resuelven, algunos conflictos se vuelven mucho más problemáticos.
Sin embargo, un estilo de gestión de evitación funciona en situaciones donde:
– Necesitas tiempo para reflexionar sobre un desacuerdo.
– Tienes problemas más urgentes que atender primero.
– Los riesgos de enfrentar un problema superan los beneficios.
3. COLABORACIÓN
Un estilo de gestión de conflictos colaborativo exige un alto nivel de cooperación de todas las partes involucradas. Los individuos en disputa se unen para encontrar una solución respetuosa que beneficie a todos. La colaboración funciona mejor si se dispone de tiempo suficiente y se tiene un nivel de poder similar al de las demás partes. De lo contrario, quizás sea mejor optar por otro estilo.
4. COMPETENCIA
Cuando se utiliza un estilo de gestión de conflictos competitivo (a veces llamado «imposición»), se anteponen las propias necesidades y deseos a los de los demás. Este estilo se caracteriza por una alta asertividad y una baja cooperación. En otras palabras, es lo opuesto a la conciliación. Si bien se podría pensar que este estilo nunca sería aceptable, a veces es necesario cuando se tiene una posición de poder superior a la de las otras partes y se necesita resolver una disputa rápidamente.
5. COMPROMISO.
El compromiso exige una asertividad moderada y cooperación por parte de todos los involucrados. Con este tipo de resolución, todos obtienen algo que desean o necesitan. Este estilo de gestión de conflictos funciona bien cuando el tiempo es limitado. Debido a las limitaciones de tiempo, el compromiso no siempre es tan creativo como la colaboración, y algunas partes pueden quedar menos satisfechas que otras.
CONSEJOS PARA ELEGIR UN ESTILO DE GESTIÓN DE CONFLICTOS
La clave para gestionar con éxito un conflicto reside en elegir el estilo adecuado para cada situación. Por ejemplo, puede ser conveniente recurrir a la evitación o la adaptación para abordar problemas menores, mientras que las disputas críticas pueden requerir un enfoque más asertivo, como un estilo de gestión de conflictos competitivo. Cuando te preguntes qué método de gestión de conflictos elegir, hazte las siguientes preguntas:
– ¿Qué importancia tienen tus necesidades y deseos?
– ¿Qué ocurrirá si tus necesidades y deseos no se satisfacen?
– ¿Cuánto valoras a la otra persona o personas involucradas?
– ¿Qué importancia le das al asunto en cuestión?
– ¿Has considerado las consecuencias de utilizar diferentes estilos?
– ¿Tienes el tiempo y la energía necesarios para abordar la situación ahora mismo?
Las respuestas a estas preguntas pueden ayudarte a decidir qué estilo de gestión de conflictos utilizar en una situación concreta.
CONSEJOS Y ESTRATEGIAS PARA LA GESTIÓN DE CONFLICTOS
Los conflictos surgen inevitablemente al pasar tiempo con otras personas, ya sea en el trabajo o en casa. Sin embargo, cuando no se resuelven, pueden acarrear diversas consecuencias negativas, como:
– Sentimientos heridos
– Resentimiento y frustración
– Soledad y depresión
– Agresión pasiva y problemas de comunicación
– Aumento del estrés y problemas de salud relacionados con el estrés
– Baja moral
– Menor productividad
– Rotación de personal
LAS 6 C DE LA GESTIÓN
La gestión eficaz de conflictos requiere un enfoque estructurado para garantizar resultados positivos. Las 6 C de la gestión de conflictos proporcionan un marco para resolver disputas de manera profesional y productiva.
1. COMUNICACIÓN
– La comunicación abierta y clara es fundamental para la resolución de conflictos.
– Fomenta la escucha activa y la comprensión de diferentes perspectivas.
– La falta de comunicación puede agravar los conflictos, por lo que un diálogo claro es clave
2. COLABORACIÓN
Se centra en encontrar soluciones que beneficien a todas las partes. Fomenta la lluvia de ideas, la resolución de problemas y el trabajo en equipo. Prioriza los objetivos compartidos sobre los logros individuales.
3. COMPROMISO
Busca una resolución equilibrada en la que ambas partes hagan concesiones. Ayuda a encontrar un punto medio sin que ninguna se sienta superada. Funciona mejor cuando ambas partes están dispuestas a negociar
4. CONTROL
– Gestionar las emociones evita que los conflictos se intensifiquen.
– Fomenta la calma y la racionalidad para facilitar la resolución de problemas.
– Técnicas como la respiración profunda y los descansos ayudan a mantener la compostura.
5. CORTESÍA
Tratar a los demás con respeto, incluso en desacuerdos, fomenta el diálogo constructivo.
Evitar los ataques personales y las conductas irrespetuosas mejora los esfuerzos de resolución.
Promueve un enfoque profesional y empático.
6. COMPROMISO
La dedicación a la resolución de conflictos garantiza soluciones a largo plazo. Requiere seguimiento e implementación de las acciones acordadas. Evita que los conflictos resurjan en el futuro.
Aplicando estas 6 C, tanto las personas como las organizaciones pueden gestionar los conflictos de forma eficaz, creando un entorno más armonioso y productivo.
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